07 abril, 2009

Cognac


Decepcionar a alguien es algo con lo que se puede vivir. Decepcionar a unos cuantos es algo con lo que se puede vivir, aunque no se le pueda llamar a eso vida. Decepcionarlos a todos es algo que ni siquiera el mismo Atlas podría cargar sobre sus anchos hombros. Decepcionarse a sí mismo... eso es otro cantar.

Olvidarse del pasado, no apreciar el presente y dejar de luchar por el futuro. Confirmar el mal realizado, pregonar el bien dejado de hacer y excusar el bien hecho y el esfuerzo por enmendar.

Perder el tiempo, minuto a minuto, como quien tira migas de pan a los patos. Desperdiciar las oportunidades, bien por miedo a la vida bien por ese estúpido miedo al propio miedo. Tumbado, ojeroso, siquiera con la esperanza de ser rescatado por un alma de caridad. Por no moverse, ni caer siquiera en la tentación. Ni bien, ni mal... ni todo lo contrario. Contradicciones que se dan por respuestas válidas ante la pereza que despierta el pensar en remediarlas. Un NO cosido en la boca, dejando poco espacio para cualquier otra letra distinta de estas dos.

Incapaz de expresar sentimiento alguno, aferrado a su orgullo con garras de hierro. Inflexible, caprichoso, irrespetuoso hasta con la madre que le parió. Muerto el rey vive la reina. Al menos lo suficiente como para ver su reino caer en desgracia, azotado por nubes grises y tiempos fríos.

Ya no cabe suicidio alguno, sino resurrección. Un cuerpo y un alma muertos no pueden hacer sino volver a la vida. Y de todos es sabido que los muertos no hablan. No hay palabras ni peticiones de justicia. Donde reina Anarquía Justicia tiene poco que ofrecer. Fortaleza cae sobre sus cimientos. Templanza ve sus filas caer una tras otra bajo el canso movimiento de una mano. Prudencia se desangra en los oscuros calabozos de palacio bajo la atenta mirada de su verdugo. La revolución desde abajo ha podido con todo.

Estoy demasiado viejo para la revolución.

14 comentarios:

Eterna dijo...

Busca una sonrisa en el público, una sonrisa sincera, y úsala de trampolín.

Proyecto de Escritora dijo...

La solución siempre está en uno mismo, pero tiempo, siempre hay.
Besos!!

aLba (*) dijo...

Inflexible, caprichoso ... :)

Quijo dijo...

A veces el miedo es tan grande, que nos quedamo de brazos cruzados...dejando pasar todo ....y a todos...

Agua dijo...

Me ha gustado muchisimo tu texto, y lo que se refleja en el... miedo, decepcionarse a uno mismo, no intentar remediar nada,... Fijate que eso es lo que me pasa a mi en general...que me quejo, me decepciono, me autocensuro...y al final para que? para no moverse uno del sitio en el que esta.
Pero supongo que todo se pasa y ese sentimiento que tienes (tenemos) de sentarte a ver tu vida pasar sin hacer nada desaparecerá. Hay quien dice que hay que aferrarse hasta a un clavo ardiendo...busquemos un clavo entonces!!!!
Besos!!!

Adriana dijo...

Miedo a todo, miedo a nada... como tú dices, miedo al miedo.
Cuando la vida pasa y nos damos cuenta de que no estamos haciendo nada por aprovecharla es cuando todo empieza a andar.
Besos!

ele* dijo...

ola he vuelto, l lunes fue mejor que el sábado! me he perdido en tu revolución personal. Q ha pasado?

;)

Parpadee dijo...

PARA ETERNA:
Hace tiempo que la encontré. :)

Parpadee dijo...

PARA PROYECTO DE ESCRITORA:
Esta clase de soluciones, aunque se encuentran en el fondo de uno mismo, no pueden sacarse a la luz sin la ayuda de otros.

Gracias por el apoyo.

Parpadee dijo...

PARA QUIJO:
El secreto de los valientes es no decir nunca que tienen miedo.

El secreto del cobarde es decirlo, por si algún valiente comparte su miedo y se acerca. ;)

Parpadee dijo...

PARA AGUA:
Gracias por todo. ^^

Buscaré (buscaremos) ese clavo ardiente. Si hace falta me agarro con los dientes.

Parpadee dijo...

PARA ADRIANA:
Hay quien dice que en el momento en que puedes escribir sobre tus problemas, en el que pones por escrito tus miedos, es cuando empiezas a superarlos. :)

Parpadee dijo...

PARA ALBA(*):
Hay quienes saben leer entre líneas, ¿eh? ;p

Parpadee dijo...

PARA ELE*:
Espero que todo haya ido de maravilla por aquel lejano país. ;)

La revolución desde abajo. Lo más bajo de mi ser ha tomado posesión de mí durante un par de días.

Pero ya ha llegado la caballería.