03 septiembre, 2009

El tequila se repite


Hace poco más de un año este blog se inició como un medio de expresión más o menos estable, un sitio donde descargar mi cabeza de ideas y donde poder compartir esas locuras que llamo pensamientos. Pronto se convirtió sin saber cómo en mi válvula de escape, como una excusa para explicarme de las maneras más extrañas. Luego en un sitio de encuentro con otras personas que comparten ese impulso por transmitir, gentes de todos los rincones, cada cual con sus peculiares rarezas y sus raras particularidades.

Ha pasado más de un año (¡y que año, madre mía!). Esperemos que uno siga muchos años más retorciendo palabras y rompiendo esquemas de color. Pocas cosas en la vida merecen la pena conservar. Y aunque con alguna excepción, no me arrepiento de ninguna de las palabras que he escrito entre botellas tras esta barra. Palabras cargadas con sabor a pólvora.

Tras unas inmerecidas vacaciones un servidor vuelve a las andadas. Habrá que recuperar de algún modo el tiempo perdido, digo yo. Los relojes no se paran por el simple hecho de que uno se duerma en los laureles (amapolas, margaritas, a gusto del personal).

Tras un pequeño y tortuoso viaje a través de lo que esconde esta dura osamenta uno ha vuelto más alto, más fuerte, más galán y más estúpido que nunca.

12 junio, 2009

Marinero de agua dulce


Tres golpes secos en la puerta del camarote y los tres siguientes obligaron al pirata a despertar de su amodorramiento. La luz del sol le quemaba la nuca, pero por no cambiar de postura no hizo ni abrir los ojos.

- ¿Quéee...? - espetó de manera quejumbrosa, limpiándose las babas con la mano.

La puerta se entreabrió lo justo como para que el aire salado del mar se colase e inundase todo con su fragancia.

- Mi capitán - sonó temerosa una voz juvenil al otro lado del dintel.

- ¿Qué quieres ahora? - gruñó el capitán.

- ¿Está seguro que el timonel P. es el hombre adecuado para llevar el barco?, no se yo si...

- ¡El timonel P. está perfectamente capacitado para el cargo! - con un crujido escalofriante el camastro se dobló bajo el peso del pirata que se incorporaba poco a poco hasta sentarse- La decisión está tomada y no la cambiaré ni aunque eso signifique que encallemos en alguna parte.

- Pero señor...

- ¡Y ahora lárgate si no quieres pasar otras dos semanas limpiando letrinas!

- Señor, el timonel P...

La botella que decoraba la mesilla acabó entonces estrellándose contra la puerta en un estallido de esquirlas. La puerta se cerró de golpe y el silencio tras los apurados pasos volvió a reinar sobre la habitación. El aroma del mar fue sustituido poco a poco por el hedor del alcohol y el olor del encerramiento.

- Parpadee está perfectamente capacitado para llevar el barco sin que yo tenga que intervenir... - farfulló para sí el capitán, mientras daba con su cara sobre la almohada.

Los trozos que quedaban de la botella refulgían desde el suelo, inclinándose con el bamboleo de las olas, reflejando de manera deformada la escena de la habitación.

05 junio, 2009

"... La bebida y el diablo hicieron el resto"


Calma chicha en alta mar acompañada desde hace mucho por el silencioso chapoteo de las olas lamiendo el casco de la nave. La bandera negra izada cuelga lánguida del palo y el capitán hace lo propio sobre su camastro con la luz del sol que se cuela por el ventanuco. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿cuánto llevaba tirado en aquel sitio sufriendo en silencio el tórrido calor del verano? Evitando pensar vuelve a girarse en busca de una postura más cómoda.

Hacía tiempo que había mandado alejarse mar adentro. Aquel puerto, ya perdido en el horizonte, seguía llamándole a asomarse cada tarde a la popa de la nave, apoyado sobre el cordelaje, esperando y desesperando por ver algún cambio en los vientos o en la curvatura del mar.

Aquel puerto había calado demasiado hondo en él. Él, pirata de nacimiento, náufrago por vocación, a punto estuvo de traicionar su sangre y de dejar el mar por aferrarse al primer puerto que relucía en la costa. Muy joven aún para dejarlo. No habría llenado ni dos páginas con sus travesías de no haber puesto mar de por medio, entre aquellos muelles y su barco.

Un pirata como él debe aprender, como todo lobo de mar, que la añoranza no está permitida en la Hermandad de la Costa. Raptar princesas, burlarse de los remilgados caballeros ingleses y llenar los bolsillos de doblones hasta reventar requieren ante todo ser capaz de dar la espalda. Capaz de girar el rostro y de poner pies en polvorosa. Si de un puerto nos despiden con el puño en alto, otros muchos habrán en los que se nos recibirá con los brazos abiertos. El pirata deja el nido tantas veces como victorias haya cosechado.

"Contamos con el día en que vivimos y nunca con el que habremos de vivir" (lema filibustero)

18 mayo, 2009

Un Lady Maria, si os place


Me muerdo el labio para no caer en la tentación (una vez más) de dedicarte un piropo poco acertado, para evitar tropezar y volver a empezar otra vez, para no echar por tierra ese muro de contención. Ahora que había logrado trazar una delgada línea entre ambos, temo ser yo quien vuelva a cruzarla de un salto. Temo ser tan estúpido como para decirte dos palabras de las que dependan por completo mi felicidad y mi vida. De soltarlas sin sentimiento alguno con un tono emocionalmente gélido.

Pero su majestad no tendrá que esperar mucho, no. Estoy reuniendo fuerzas, con ayuda de ellos, para poder juntar un "hasta" y un "nunca" en la misma frase. Poco tendrá que esperar, me da a mí en las narices. Espero sinceramente que usía no se sulfure si juego un poco con su corazón. Al fin y al cabo un servidor no quedará así en el olvido.

Ésta es tan sólo una enfermedad fingida con la que evitar un casamiento que me inoportuna. Un corazón de bronce y ébano, engrasado y pulido hasta la saciedad. Duro como el diamante, pero que funciona con la precisión de un reloj suizo. Con el tic-tac propio de una bomba de relojería.

Asesina de amores, psicópata de sangre fría, sicaria mortal de pulso perfecto y mirada fatal. Distancia la llaman.

05 mayo, 2009

Grapple-d


Un mes ha pasado desde que todo empezó y no he puesto absolutamente nada de mi parte. Se me hace extraño volver a ver esas caras conocidas (esa cara) de las que voluntariamente me alejé aquella vez. Salir de la rutina supone un duro esfuerzo, pero salir de una rutina para empezar con otra requiere una decisión aún mayor. Necesito moverme. Tengo la pereza imbuida en mi propio cuerpo.

Y sigo autoengañándome en todas y cada una de las facetas de mi vida. Soy un mentiroso compulsivo y no tengo reparo alguno en engañar hasta a quienes inocentemente y con toda la disposición del mundo leen mis oscuras palabras. Todo ello con una sonrisa en la boca. Una vida aburrida que tiendo a pintar de colores brillantes, haciéndome el interesante.

¿Dejar de mentir... y volver a mi vida neutra? ¿dejar de engañarme... y asumir lo poco que soy? Creo que por hoy paso, gracias. Prefiero mis delirios de grandeza y mis pobres premios de consolación antes que asumir la responsabilidad y actuar como es debido. Y no soy yo quien habla, sino mi cuerpo.

Vanos vienen siendo los esfuerzos del corazón y la cabeza. Ni aún atacando por dos flancos, por arriba y por abajo, han logrado siquiera hacerme entrar en razón. Tengo un cuerpo atrincherado que parece disfrutar con el asedio, tozudo como él solo. No hay dedo que se mueva si los tres no están de acuerdo, y la paz pactada está lejos de ser firmada.

Sinceramente, necesito un puñetazo que me rompa los huesos y los esquemas.